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Deporte actual: crítica sin filtros al ruido viral

Sophie Cunningham, la WNBA y el ruido de los noticieros deportivos: una mirada crítica a la actualidad deportiva que consume el algoritmo y por qué nos está…

Basta de fingir que el deporte es solo la pelota. Hoy es un producto de entretenimiento diseñado para el algoritmo. Y eso, lamentablemente, nos está volviendo más tarados como audiencia.

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La jugada que no vimos: Sophie Cunningham y el circo narrativo

Estos días, YouTube explotó con un tema: Sophie Cunningham, la WNBA y su vínculo (supuestamente heroico) con Caitlin Clark. El relato que se viraliza es el de la guardaespaldas que venga a la estrella. Feroz, leal, temible. El título con el que millones entran es simple: “la atleta más feroz”. Y yo pregunto: ¿cuándo pasamos de discutir básquet a narrar una novela de capos?

No niego que Cunningham es intensa. Tiene juego, carácter y no se esconde. Eso es mérito propio. Pero reducir su figura a “la que defiende a Clark” es una pereza analítica. Es tratar a una pelota profesional como si fuera un personaje secundario de una saga de mafiosos. Y lo peor: funciona. Genera clics. Vende. Entonces, los medios repiten el molde hasta el hartazgo.

¿Es Cunningham una gran jugadora? Sí. ¿Es la única que se banca a Clark en los tablones? No. En la WNBA hay mil historias más ricas que un supuesto guardaespaldas. Hay pibas rompiendo récords de triples, defensas asfixiantes que todavía el gran público no nombra. Pero el algoritmo no premia el conocimiento. Premia el conflicto simplón. Y ahí flaqueamos como consumidores.

El noticiero deportivo se nos volvió una murmuración de vecina

Reviso la actualidad que se impone en español. En El Salvador, la Selecta desciende a categoría B de Nations League. Un caso serio, que debería sacudir a la federación y a los dirigentes. Sin embargo, otro video abre con un tema más blando: un Real Madrid que entrena, que juega contra el Villarreal, la rueda de prensa de un técnico con discurso grandilocuente. ¿Noticias? Sí, de una pequeña parte. El problema es la magnitud que le damos a ciertos detalles mientras se ignoran grietas estructurales.

En paralelo, Perú nos ofrece un clásico: Exitosa Deportes habla de la previa con Jean Rodríguez, Carlos Panez y Óscar Paz. Dinámico, callejero, con un tono humano. Se agradece. Pero incluso en esos espacios amables, el planteo suele quedarse en la superficie: el resultado, el árbitro, la racha. Cuestión de tablas y nada más.

Lo entiendo: el formato exige velocidad. La gente entra a ver si anotó el nueve, no un ensayo sobre el sistema defensivo. Pero me pregunto si no estamos subestimando a la audiencia. Un canal puede sonreír, ser cercano y, al mismo tiempo, contarte por qué se está rompiendo la liga. El índice de audiencia no se desploma solo porque pongas un análisis con profundidad.

Atletismo, béisbol y radio: olvidados por la novela

Los videos virales de béisbol son otra joya: bate roto, carrera, asombro. ¿Se anima a explicar la física del contacto o la estrategia detrás del swing? No hace falta ser sabio. Pero ahí están, con ese estilo de “esto jamás pasó antes” que estira la novedad sin aportar una lectura. Y más triste: la radio sigue siendo una potencia generalista, con formatos que mezclan recuerdos de la transistorizada de 1954 con la jornada de la liga de apertura 15. ¿Qué te queda por aprender de todo eso? La rutina, el resultado, la sensación.

No me malinterpretes. Valoro lo entretenido. Pero si vamos a elegir entre el show y el entendimiento, sin darnos cuenta estamos empobreciendo lo que creemos que es la actualidad del deporte. Hoy tenemos más canales, más voces, y sin embargo me da la sensación de que digerimos menos que nunca. El ruido aplasta a la información útil.

Crítica final: la culpa no es solo del entregador de contenido

Claro que los creadores y las empresas de medios tienen su cuota de responsabilidad. Fomentan la simplificación. Ocasionalmente, el morbo. Utilizan gatillos vibrantes como “envío un mensaje directo” para evitar la penosa tarea de explicar una jugada real. Sin embargo, del otro lado estamos nosotros. Los que damos me gusta al relato de la escolta y no al del triple ganador por la derecha. Los que reaccionamos más a una linda pelea que al descenso manifiesto de una selección centroamericana. Los que dejamos que un noticiero nos titule como si fuéramos de plaza.

Hay algo bueno rescatable. Los otros videos también existen: “Actualidad Deportiva” de Nicaragua, por ejemplo, mantiene su esquema habitual pero conserva un lugar donde todavía importa el dato y no solo el color. Existen comunidades que debaten sistemas de juego. Y en You Tube hay buscas específicas: “baloncesto”, “triples”, “elsalvador”, “canasta” y un montón de términos que indican que hay usuarios queriendo ir más allá. Todavía hay público con hambre de más.

Pretender que el ecosistema cambie solo, a partir de una buena intención, es ingenuo. El mercado no premia la crudeza: premia el clic. Pero se puede torcer la apuesta. Tiramos un análisis más sincero: la WNBA tiene historias de superación y complicidad lejos de la violencia simbólica del guardaespaldas. El Real Madrid no solo juega los sábados, también arrastra tensiones de vestuario y discusiones de identidad. La Selecta no desciende por mala suerte: hay que mostrar las aristas de la dirigencia. El béisbol no es solo asombro; es pitcheo, tacto, geometría. Explicarlo no aburre, en todo caso, completa.

Con el paso de las variantes, en algún momento el video más fuerte caerá en el olvido. Y ahí quedará la ternura del aficionado con preguntas sin responder. Ocupemos ese hueco. Exijamos un paso más. Que la inmediatez se lleve lo caduco. La crítica también es una forma de amor por el deporte. Y hoy la estamos necesitando.